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La madrugada del próximo domingo, día 27 de marzo, comienza el “horario de verano” y los relojes deberán adelantarse una hora ( a las 02.00h serán las 03.00h) dando así respuesta al cumplimiento obligatorio de la Directiva Comunitaria 2000/84/ CE que rige el denominado “Cambio de Hora”.
El Parlamento Europeo y Consejo de la Unión decidieron en enero de 2001 institucionalizar este cambio de hora con carácter indefinido, para aprovechar mejor la luz solar y consumir menos electricidad en iluminación.
La eficacia de la medida está avalada por los resultados de un informe encargado por la Comisión Europea a un una consultora para conocer el alcance y los efectos de esta actuación. Dicho informe recoge como ventajas del cambio de hora tanto el ahorro energético, como otra serie de beneficios derivados de un mayor número de horas de sol: favorecer las actividades deportivas y de ocio al aire libre, aumento de la seguridad vial, mayor confort en el trabajo por utilización de luz natural, mejoras en la salud y en el estado de ánimo, etc.
Además contribuye al buen funcionamiento de algunos sectores, como los de transportes y de comunicaciones, pero también otras ramas de la industria
Según estimaciones del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), Entidad Pública Empresarial del Ministerio de Industria, Energía y Turismo, el potencial de ahorro en iluminación en nuestro país, por el cambio de hora, puede llegar a representar un 5% del consumo eléctrico en iluminación, equivalente a unos 300 millones de euros. De esa cantidad, 90 millones correspondería al potencial de los hogares españoles, lo que supone un ahorro de 6 € por hogar; mientras que los otros 210 millones de euros restantes se ahorrarían en los edificios del terciario y en la industria.
Para alcanzar este potencial de ahorro, no obstante, se deberá llevar a cabo un comportamiento responsable en el hogar a la hora de prescindir de la iluminación artificial cuando no es necesaria, así como la utilización de tecnologías de ahorro en iluminación por aprovechamiento de la luz natural en edificios del terciario y en industrias. Estas tecnologías ampliamente experimentadas consisten en fotocélulas o sensores de luz que apagan o regulan la iluminación artificial en función de la luz natural aportada a la zona, a través de ventanas o lucernarios.
Cabe destacar, en este sentido, que el Código Técnico de la Edificación hace ya obligatoria la instalación de estos sistemas en los edificios de nueva construcción.
Pero, además, independientemente del cambio de hora, el Ministerio de Industria, Energía y Turismo y el IDAE recomiendan a los ciudadanos contribuir al ahorro de energía durante todo el año haciendo un uso inteligente de la iluminación en nuestros hogares. Seguir determinadas pautas o hábitos puede permitirnos, sin renunciar al confort, ahorrar hasta 100 € al año, además de evitar emisiones contaminantes a la atmósfera.

 

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