Geotermia

La comunidad autónoma no es una potencia geotérmica si se la compara con Alemania o Austria. Y mucho menos con Suecia. Pero figura por encima de la media española en implantación de este tipo de energía, hasta el punto de que tiene instaladas seis veces más bombas de calor. El dato salió a relucir en las primeras jornadas que se dedican a esta modalidad energética, por la que la Xunta asegura estar dispuesta a apostar con una normativa específica para regular y clarificar su uso. La orden será redactada a primeros de año, según el compromiso adquirido ayer por el conselleiro de Economía e Industria, Javier Guerra, ante los profesionales de este incipiente sector.

Galicia tiene el 35% de las instalaciones de esta naturaleza existentes en España, que contabiliza un total de 1.300, según indicó el presidente de la asociación del clúster de geotermia de Galicia, Manuel López. Algunas de las recientes concesiones eólicas han presentado proyectos relacionados con el impulso al sector. «Además hay excedentes eólicos y las bombas geotérmicas consumen un porcentaje de energía eléctrica, por tanto son fuentes complementarias», puntualizó López para valorar el papel de los distintos tipos de energía en la comunidad.

En estos momentos la geotérmica se ha implantado en edificios civiles y viviendas, pero en un futuro está previsto que se pueda generar electricidad por esta vía. Las características del subsuelo gallego, que se mantiene a unos 14 grados todo el año a partir de unos quince metros, lo hacen especialmente apto para desarrollar esta modalidad, que se usa sobre todo para obtener agua caliente y calefacción, con unas sencillas perforaciones en el terreno que apenas dejan huella en el paisaje. La temperatura obtenida ha de ser posteriormente incrementada con un motor eléctrico unos cuantos grados, para obtener el clima ideal en el interior del inmueble. «El crecimiento de los aprovechamientos geotérmicos se mantiene a pesar de las crisis, subrayó López, quien atribuyó esta circunstancia a la elevada eficiencia de este tipo de energía. Sus defensores aseguran que la geotermia se incorpora al mercado de una manera decidida. Es una energía renovable «rentable», puntualizó López.

Los costes de instalación de la energía geotérmica son más altos que los de la tradicional caldera, pero los consumos resultan inferiores en hasta un 75%, por lo que se amortiza la obra, que se hace en una semana, en muy pocos años.


 

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