el Ministerio de Industria, dirigido por Miguel Sebastián,que había hecho del coche eléctrico uno de sus principales caballos de batalla, se marcó como meta alcanzar en 2014 un parque de 250.000 unidades. Las previsiones se revelaron demasiado optimistas, como lo demuestra el hecho de que el año pasado, según los datos del Instituto de Estudios de Automoción (IEA), se vendieron en nuestro país 811 unidades, una cifra aparentemente menor, pero que si la ponemos en contexto y la comparamos con las del ejercicio anterior, arroja un aumento significativo, del 85,6%. El parque de vehículos eléctricos representa una parte ínfima (0,11%) de las ventas (en 2013 se matricularon en total 722.703 vehículos).

 

Entre las compañías hay una opinión unánime sobre los motivos por los que el novedoso motor del sector de los vehículos eléctricos no termina de arrancar: aunque los gobiernos, de distinto signo, han lanzado planes de ayudas para la compra de este tipo de automóviles, la ausencia de suficientes puntos de recarga ha frenado su carrera. De hecho, solo existen 1.356 de ellos repartidos por toda España. Pero el Ejecutivo, según ha podido saber ABC, trabaja en la elaboración de una normativa que ponga fin a esta carencia y, de paso, allane el terreno de cara al cumplimiento de las directrices de la Unión Europea, que exigen multiplicar por 60, de aquí a 2020, hasta las 82.000 unidades, la instalación de estos cargadores.

 

La Secretaría General Técnica del Ministerio de Industria, Energía y Turismo se encuentra ya evaluando el borrador de un nuevo marco normativo para la instalación de los puntos de recarga que podría entrar en vigor en cuatro o cinco meses.

 

Endesa «versus» Iberdrola

La regulación, según fuentes del Ejecutivo, incluirá los dos modelos previstos para la instalación de estos cargadores: el llamado «sistema colectivo troncal», por el que se establece una línea común de la que se derivan conexiones locales, y el «esquema de recarga individual», que aprovecha el sistema de suministro eléctrico del que ya dispone el cliente doméstico y desde este se dispone la conexión específica para la recarga del vehículo.

 

«Se ha visto que los dos modelos son válidos. Se busca con ello que cada usuario pueda decidir qué modelo adoptar, de forma que haya más amplitud para escoger», explican fuentes del Ejecutivo. Esta distinción entre un sistema y otro ha dividido a las compañías eléctricas en dos bandos: Endesa, que aboga por el primero, e Iberdrola, que defiende el segundo modelo, que también cuenta con el apoyo de los fabricantes de automóviles.

Por ejemplo, una comunidad de vecinos podrá decidir qué sistema se adapta mejor a sus necesidades, si instalar un sistema colectivo de recarga o utilizar la red existente de cada domicilio. El «esquema de recarga individual», al ser una extensión de la red doméstica, convierte el coche eléctrico en un electrodoméstico más, aunque no obliga a que el consumidor tenga que contratar el servicio con la misma compañía con la que haya contratado el suministro eléctrico del hogar. Por su parte, el mecanismo «colectivo troncal» implicaría la instalación de un dispositivo para un punto de recarga que, según cálculos de las empresas, conllevaría un coste similar al de una vivienda.

 

Mayor simplificación

Los fabricantes de automóviles defienden que la normativa para regular la instalación de los cargadores es el último paso necesario para que despegue del coche eléctrico. «Necesitamos arrancar. Tenemos los vehículos, la tecnología, precios asequibles, pero nos queda la infraestructura para ocupar una posición mayor en el mercado», explican fuentes de las compañías automovilísticas. Para las grandes marcas lo prioritario, más que dar la posibilidad a las compañías de establecer un doble modelo, es «simplificar» el sistema. Por ello, consideran que el propuesto por Iberdrola resulta más práctico al utilizar la red doméstica en vez de instalar una infraestructura distinta.

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