Los costes del servicio de interrumpibilidad, por el que las grandes industrias se ofrecen a cambio de un incentivo a detener su actividad cuando lo precisa el sistema eléctrico, se reducirán en 200 millones de euros como parte de la nueva reforma energética.

 

 

 

 

Esta reducción de costes aparece recogida en la memoria económica de la propuesta de orden ministerial remitida por el Ministerio de Industria a la Comisión Nacional de la Energía (CNE)acerca de las nuevas subastas para el servicio de interrumpibilidad.

 

Para 2013, está previsto que el coste de este servicio ascienda a 748 millones de euros, que se desglosan a razón de 523 millones de euros procedentes de la normativa de 2007 que regula esta actividad y 225 millones fruto de la revisión al alza que realizó el Gobierno en diciembre de 2012.

En el nuevo mecanismo de subastas se fija un precio máximo que actúa como control económico de este servicio. De hecho, habrá unos volúmenes máximos para la subasta y un techo de costes para el servicio, explicó Industria.

 

Además, el coste no será incorporado en las liquidaciones del sistema eléctrico, sino que será asumido como parte de los servicios de ajuste. Su financiación correrá a cargo, al 50%, de la demanda y de los sujetos con desvíos en el llamado programa a bajar de electricidad.

Para ofrecer el servicio de interrumpibilidad, las industrias deberán concurrir en un mecanismo competitivo de subastas que serán realizadas por el operador del sistema, Red Eléctrica de España (REE), y posteriormente verificadas por la nueva Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).

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